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¿Campañas de emails como mensajes al mar?

¿Campañas de emails como mensajes al mar?

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Amarte fue una de las experiencias más importantes de mi vida, destruiste mis malas costumbres, me construiste un mejor yo y me volviste a destruir. Ahora no puedo decírtelo en persona, por eso no me queda más que lanzar este mensaje con alguna tibia posibilidad de que lo leas. De no ser así, quiero decirte que aún te amo.

David.”

 

Este tipo de mensajes que se lanzan al mar con la necesidad de ser leídos por los ojos a los que va destinado casi siempre termina bueno, en alguna playa extraña, leído, con algo de suerte, por algún transeúnte apenas distraído.

 

Lo que quiero que pensemos juntos en ese artículo es en la efectividad de nuestras acciones de marketing cuando enviamos emails de ventas a nuestros clientes.

¿Qué podemos aprender de los mensajes lanzados al mar para nuestros emails de ventas?

 

Lo primero que debemos reconocer es que siempre que escribimos un mail o hacemos campañas de marketing por email, debemos considerar que el destinatario de nuestros mensajes siempre espera algo particular de nosotros. No podemos escribir mails como mensajes en botellas que deambulen por la inmensidad del mar online sin reconocer al menos estos puntos de encuentro:

 

  • La necesidad de conocer al destinatario
  • La efectividad del mensaje y su tono
  • Los intereses del destinatario para satisfacer nuestros propios intereses

 

Cuando escribimos un email hay que ponernos en los zapatos de aquel al que va destinado el correo electrónico. Pensar en sus necesidades por sobre las nuestras, en que es lo que espera de nosotros y como podemos ayudarlo en su propio camino.

Para poder lograr buenas conversiones, independientemente del negocio al cual nos dediquemos, necesitamos que nuestros mensajes sean efectivos. Un email efectivo no es un mensaje embotellado, es más bien un torero enamorado.

El romance feroz que nos permite generar un correo efectivo en relación a las necesidades del cliente y a las necesidades de nuestro negocio se basa en una relación de mutua confianza y de comunicación en dos vías donde el cliente sienta que está adquiriendo una solución o al menos una parte de ella cada vez que nos lee, pero también sienta la confianza suficiente para tomar una acción cada vez que reciba alguno de nuestros correos.

A veces necesitaremos que hagan clic en algún hipervínculo, otras veces necesitaremos que compartan algo en una red social y en otras ocasiones necesitaremos que realicen una compra. El modo en como hayamos ido creando el vínculo con el cliente en los mails anteriores es lo que va a determinar cual efectivo será un mensaje que necesite una acción de marketing específica.

Nuestros propios intereses deben quedar en último plano. No porque no queramos generar más ventas o más conversiones con cada mail que enviemos, sino simplemente porque debemos pasar de la mentalidad de querer vender por email a querer dar soluciones por email.

Un error muy común en la mayoría de los emails que recibo de grandes compañías de hosting por ejemplo es que destacan los aspectos técnicos de cada uno de sus planes y que tienen los mejores precios y los mejores servidores y bla bla bla…. Aburridooo!

Una buena campaña de email para empresas de este tipo en realidad estaría dada por las soluciones que les pueden brindar a sus clientes presentadas como beneficios específicos. Primero determinando a quienes les quieren vender y que tipos de servicios tienen para ellos. Pero segundo, y más importante, es hablarles de beneficios PARA ELLOS y no de los beneficios QUE ELLOS tienen.

La diferencia entre hablar de beneficios para ellos y beneficios que ellos tienen está en la misma respuesta de porqué algunas chicas lindas se enamoran de chicos feos y porque otros chicos se preguntan: “pero… que le vió a ese?!”

Cada tipo de cliente en cada industria online tiene necesidades particulares que deben ser escuchadas atentamente, pero las respuestas deben ser atendidas en actitud servicial y de sumisión a ese entendimiento absoluto como el de un esclavo enamorado (créeme, no exagero, porque una cosa es ser esclavo de los clientes y otra es estar enamorado, pero la bendición perfecta para alguien que tiene el mejor producto del mercado y trata a su cliente con todo el respeto que se merece, se parece demasiado a esta postura de inevitable veneración recíproca).

 

¿Qué le podemos pedir al cliente cuando enviamos un email?

 

Veamos otro mensaje lanzado al mar:

 

La verdad es que necesito tu perdón. Cuando naciste no sabía que hacer contigo, tu padre era menos que un desconocido y el mío siempre buscó serlo. No podía tenerte conmigo, aunque no sabes lo mucho que me dolió separarme de ti. Han pasado los años y el dolor de saber que existes a pesar de mí, me carcome el alma. Hoy cumples veinticinco años y yo casi medio siglo sin perdonarme.

María Mercedes

Como el mensaje de María Mercedes hay varios. La mayoría de los emails y de las campañas de email marketing terminan siendo mensajes lanzados a destinatarios que en verdad no conocen. Pero conocer en un sentido de lejanía con sus intereses, intenciones y motivaciones diarias en sus propios negocios, no un conocimiento físico.

El mundo del marketing online no necesita ponerle cara a las personas pero necesita conocerlas, esa es la matriz sobre la cual deberían gestionarse las campañas por correo electrónico y esa es la diferencia entre efectividad y presunción.

Desconocemos peligrosamente a aquellos a los que decimos amar. Esta regla se aplica tanto a madres abandónicas como María Mercedes y a dueños de negocios que no se interesan por crear una relación en donde cada email despierte matices de intereses que ya están gestados pero que nosotros podemos acunar con nuestros productos y servicios.

Si volvemos por ejemplo a las (pésimas) campañas de las empresas de hosting, vemos la ingenua forma de presentar sus emails con promociones y descuentos, que aunque son buenos y ofrecen servicios muy interesantes adicionales a su producto principal, no pegan, no me generan nada distinto a las otras cientos de otras compañías de hosting que existen en todo el mundo.

Lo que las empresas siempre olvidan responder es:

  • Que hay de único en mí que es distinto a todos los otros que ofrecen lo mismo y puede servirte en tu negocio o en tu vida?
  • Que tengo yo empresa para ti usuario que nadie más tiene?
  • Cual es mi historia y como conecta con la tuya?
  • Que necesidades van a satisfacer mis servicios que te van a traer beneficios en tu negocio?
  • Como pueden mis productos ayudarte a generar mejores negocios con tus clientes?
  • Porque debes confiar en mí?

Estas preguntas no son random. Deben ser pensadas y respondidas en la meditación de una buena estrategia de negocios online previo a lanzar cualquier campaña, no importa si se trata de una campaña por email, redes sociales o con globos aerostáticos.

Tal vez María sería mejor persona y estratega de emails de venta si en aquel momento inicial reconociera la posibilidad de una paternidad que se gesta en la confianza de un futuro posible que debe ser construido en un ahora de acciones comunicativas eficaces, no en el miedo de aquello que está perdido.

El email marketing es un canal de comunicación que debe ser entendido como parte de un engranaje de estrategias enfocadas en el cliente final, no solo en los aspectos técnicos u operativos de un producto o servicio.

El error es pensarlo en el formato clásico: descuentos, salutaciones, promociones y ofertas, que además de ser frívolas, no pegan ni conectan, sino que se convierten automáticamente en mensajes lanzados al mar.

¿Cómo deben cerrarse cada uno de los emails que enviamos?

 

Veamos un último mensaje embotellado:

“Aunque no creo en nada de eso que llaman Dios, tampoco descreo. Mis días están marcados por la duda y muy pocas veces concreto las certezas que me gustaría tener cada vez que amanece. Nadie me enseñó a decir gracias y es algo que me apena reconocer. Algo que me ha traído muchos malos entendidos a lo largo de varias épocas de mi vida. Hoy es un día especial porque logré algo muy importante en mi vida que será una bisagra para el resto de ella. No le debo nada a nadie, pero tengo una necesidad urgente de decirle a cada uno de los que me enseñaron a resistir lo cotidiano, una sola palabra: Gracias.

Fernando.”

Nos cuesta tanto lo obvio, justamente porque no existe lo obvio.

Existen si, cosas obvias para personas que pueden ver algo que ya han aprendido en base a sus propios errores.

Los que escriben emails como si fueran robots sin saludar por el primer nombre, sin calidez, ni motivaciones que no sean técnicas están corriendo en laberintos de obviedad donde las paredes que los encierran son tan fuertes como sus prejuicios sobre sus clientes.

He aquí una obviedad no tan obvia: Las personas queremos sentirnos bien, no queremos comprar con descuento, es más, no nos importa el precio de eso.

Los mejores emails de venta que he recibido en campañas por correo electrónico no querían venderme nada, me hacían sentir especial, sentía que era una persona que me hablaba como lo que soy, es decir, otra persona. Y cuando terminaba de leer sus correos me decían gracias de alguna forma muy personal. Amo esa clase de correos porque podrían estar vendiendo aspiradoras, pero me hacían sentir comprendido.

Podríamos discutir muchas cosas acerca de como lograr mayores ratios de apertura en cada email que enviamos pero no podemos discutir que las mejores personas que conocemos son aquellas que aunque tengan grandes prejuicios, personas que aunque no crean en nada, personas que buscan fines muy distintos a los nuestros, son también personas agradecidas.

Agradecidas con lo que logran, con lo que sienten, con lo que provocan, con lo que producen. Un buen email de ventas debe terminar siempre con un saludo de agradecimiento comenzando por el simple hecho de haberse tomado el tiempo para leer esas palabras escritas por un desconocido.

Una buena campaña de emails apunta a generar vínculos que perduren en el tiempo, por eso hay que pensarlos como recíprocos, efectivos y cercanos. Es decir, todo lo contrario, a los mensajes lanzados al mar.

Creo que David, María Mercedes y Fernando comparten la desdicha de tener algo muy importante que decir, y decirlo, pero sabiendo que no recibirán respuesta alguna. Nunca.

Nosotros, no podemos darnos el permiso de tener algo muy bueno para compartir y usar los emails desde esta lógica desdichada.

Estoy convencido de que las mejores campañas de email marketing comparten la clave de que cuando el mensaje fue bueno, la respuesta fue igual de buena.

Y como dice Niall Horan en su tema “This Town”: “…todo volverá a ti(….everything comes back to you.)

 

Autor: Alexander Bobadilla de alexcopywriting.com

 

 

 

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